La fructosa, o “azúcar de la fruta”, tiene efectos pronunciados en el cuerpo. Se procesa casi por completo en el hígado, que la convierte en grasa. Estudios demuestran que eleva sustancialmente los triglicéridos 😱

La fructosa está de forma natural en la fruta 🍇, pero también es edulcorante industrializado en incontables alimentos procesados como jugos, refrescos, yogurt, pan, sopas… 🥤

Si encuentras un producto con “jarabe de maíz alto en fructosa” en la etiqueta (o sólo “fructosa”) devuelve esa “sustancia pseudoalimenticia” al estante del super 🥞

Al estimular la producción de grasa, tiene un impacto directo en cintura y abdomen 🤦‍♂️

Sin embargo, la fructosa natural de las frutas 🍏 —salvo por algunas excepciones 🍌, no está en la lista sustancias a evitar a toda costa.

La fruta entera viene junto con fibra soluble y muchos beneficios. La fibra ralentiza la absorción de la fructosa y da más tiempo al hígado para metabolizarla 💪

La fibra alimenta la flora intestinal y favorece la digestión. La fruta no tiene los mismos efectos adversos en el peso, la tensión arterial, la insulina y los triglicéridos que la fructosa de alimentos altamente procesados.

La fruta es una incorporación saludable. PERO NO DEBEMOS COMERLA SIN CONTROL 🙋

Si tienes sobrepeso, prediabetes o diabetes, no comas más de 1 taza de fruta al día y de las que tienen bajo índice glicémico como las MORAS, el jueves hablaremos de ellas 😉

En la imagen te dejamos el desayuno predilecto y alto en fibra de The Good System: quinoa, chia, combinación de nueces, miel y moras 😉🤤.

Fuente:

Hyman, Mark. ¿Qué carajos debo comer? (Colección Vital). Penguin Random House Grupo Editorial México